Nuestra Historia

Todo comenzó en 2022, cuando Samy descubrió México al estudiar en el TEC de Monterrey. Fue amor a primera vista. Tras pasar un año en Luxemburgo, decidió regresar a México… con una idea en mente: abrir una pastelería francesa.

En diciembre de 2023, después de meses hablando del proyecto, Samy recibe el contacto de Dominique gracias a su amiga Maritie. Al principio solo buscaba consejos, sin imaginar que Dominique terminaría siendo parte esencial de esta aventura.

A finales de diciembre, Dominique invita a Samy a Ginebra para hablar del proyecto y mostrarle los productos que él elabora. En un primer momento, Dominique duda. Un proyecto tan lejano le da miedo. Pero el destino interviene: en una de sus tiendas, un cliente se acerca y les cuenta que vivió cinco años en México. Habla del país con tanto cariño que siembra una semilla.

Esa misma noche, Dominique toma la decisión de viajar a México para verlo con sus propios ojos. El 20 de enero de 2024 llega a Monterrey… y es un verdadero impacto. “El Dubái de México”, como él lo llama. Una ciudad moderna, rodeada de montañas, que le recuerda a Ginebra. El proyecto empieza a tomar forma.

Esa misma semana comienza nuestra historia con Europan y Aula Sabor. Conocemos a Yann, director comercial de Europan, y desde la primera conversación decide apoyarnos, cuando el proyecto aún era solo una idea. Aula Sabor, por su parte, nos presta su cocina para realizar nuestras primeras pruebas en México.

Luego llegan los momentos difíciles. El visado de trabajo. La regularización de la empresa. Y sobre todo: encontrar un local. En más de una ocasión, Samy estuvo a punto de rendirse. Pero entonces apareció Mauricio Villarreal y su familia. Gracias a ellos, el proyecto cambió de dimensión. Nos brindaron apoyo, confianza y calor humano. Nunca podremos agradecerles lo suficiente.

Tras visitar muchos lugares, vivir decepciones y momentos de frustración, apareció el local ideal: Río Guadalquivir 136. Una casa. Un flechazo. El lugar con el que soñábamos. Un verdadero alivio tras más de año y medio de esfuerzo incansable.

Gracias a todos los que creyeron en nosotros. A quienes nos apoyan cada día. A nuestros equipos, que dan vida a este sueño.

Bienvenidos a Jardin Sucré.